Análisis sistémico

El análisis sistémico es una técnica científica desarrollada recientemente que sirve para describir la realidad. Por ello, es apropiado incluirla en el método científico. Se puede utilizar para realizar los primeros pasos de dicha metodología. Esta entrada contiene una breve descripción para saber en qué consiste, un ejemplo sencillo y unos enlaces para poder ampliar este tema.

Surgió en el siglo pasado a raíz de un nuevo paradigma que introdujo el biólogo Ludwig von Bertalanffy con la publicación de su libro «Teoría general de los sistemas» en 1968; aquí llegó en 1976. No obstante, muchos autores de la ciencia la ignoran todavía. Ello nos puede dar una idea de lo novedosa que es la técnica.

Breve descripción

El análisis sistémico se aplica principalmente a sistemas sociales. Por ejemplo, se usa para describir el entorno de una empresa, un país, una cultura, etc. Este análisis nos permite identificar los objetos o, mejor dicho, otros sistemas sociales que interacción e influyen en nuestro ente social.

Un ejemplo muy conocido es el Informe Meadows, realizado por un equipo del MIT, al Club de Roma llamado formalmente «Los límites de crecimiento». En este trabajo, que habla sobre el futuro de la humanidad, se usa la técnica de sistemas dinámicos lo cual requiere tener una visión sistémica de la realidad, es decir, la realización de análisis sistémicos.

Una sociedad es un grupo de seres humanos vinculados de alguna manera entre sí, es decir, un caso concreto de un conjunto de seres vivos que interactúan entre sí. Este hecho nos ayuda a comprender que el origen del paradigma sistémico resida en un biólogo. No es algo complicado, solo requiere de un pequeño cambio de mentalidad por lo que se podría dar en bachiller (dentro de filosofía porque es útil para ciencias y letras).

Todo análisis consiste en dividir la realidad o nuestro objeto de estudio en varias partes de modo que se reduce la tarea de describir el objeto en tareas más pequeñas. No es más que poner en práctica aquello de «divide y vencerás». A día de hoy podemos distinguir dos tipos de análisis uno es el nuestro y el otro es el antiguo análisis mecanicista.

El análisis mecanicista solo se basa en la división más o menos arbitraria de la realidad, mientras que el sistémico considera que todo está conectado y que hay unas relaciones entre las partes, es decir, se divide el ente de estudio observando cuáles son sus relaciones entre sí. Ello nos conduce a dos ventajas principales: una mejor división y, posteriormente, un «montaje» de las partes más robusto y consistente.

Después de cualquier análisis, una vez dividido nuestro ente de estudio y descrito, se debe de reconstruir y ensamblar todas las partes. Este punto resulta muy complicado para el análisis mecanicista y, en cambio, es bastante sencillo para el sistémico porque ha conservado las relaciones entre las partes. A esto le llamaba montaje.

También es cierto que al tener que plasmar las relaciones entre las partes divididas nos fuerza a trocear de manera más sensata. Mientras que en el análisis mecanicista la división puede ser de cualquier manera. Ello se convierte en más probabilidad de errar o de entorpecer el trabajo que viene después.

Ejemplo. Mecanicista vs sistémico

Imaginemos que queremos describir una fruta cualquiera. Un albaricoque como el de la imagen destacada del artículo (la del título). No es un trabajo muy grande, pero nos será útil para entender lo que expongo.

Así que lo dividimos en tres partes horizontales porque sigo el estilo mecanicista: parte superior, parte central y parte inferior. Seguidamente, se describen las tres partes independientemente de las otras. Finalmente se unirían con una descripción que englobe las tres hechas.

Ahora observo el albaricoque con ojos sistémicos. Divido el albaricoque en tres partes: piel, pulpa y semilla. Lo hago así porque veo que son partes propiamente dichas. Ahora no debo describir las partes, sino ver cuáles son las relaciones entre esas partes. La relación sería, por ejemplo, la piel protege a la pulpa la cual sirve de alimento para la semilla y de ese modo se consigue una mayor facilidad en la germinación.

No quiero decir con ello que el análisis propio del mecanicismo implique siempre resultados absurdos y divisiones caprichosas. Pero sí que se ve que el sistémico nos evita unos cuantos «sin sentidos» al tener que plasmar las relaciones primero y luego las descripciones. Otro ejemplo, sería intentar montar un mueble sin tornillos ni elementos de unión.

Nota histórica

El análisis del mecanicismo tiene origen en Descartes. Esta herramienta ha aportado grandes beneficios a la ciencia, pero hoy por hoy ha quedado ya obsoleta como he argumentado más arriba. Ello no significa que no la debamos usar en la actualidad, sino que disponemos de una herramienta mejor.

Para saber más

Me alegra que llegues hasta aquí y que quieras saber más sobre esta técnica. Creo que lo dicho anteriormente es suficiente para empezar a ver un mundo interconectado, donde no hay nada aislado y lo que sucede en un sitio tiene repercusiones en otros, aunque a veces valga la pena ignorarlo para no abrumarse de información.

No obstante, te recomiendo la página de Antonio Caselles de donde te puedes descargar un libro en pdf escrito por el mismo y en el que podrás encontrar este tema mucho mejor desarrollado.

2 comentarios en “Análisis sistémico”

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