Aprender del fútbol para mejorar la defensa nacional

Aprender del fútbol para mejorar la defensa nacional

A continuación, ofrezco un ejemplo de cómo aprender de las matemáticas y, en este caso, del fútbol para adquirir experiencia en otros campos. De ese modo, evitamos tener que, por ejemplo, establecer guerras para obtener conclusiones ciertas. Por tanto, nos ahorrará muchas vidas.

También pretendo dar una respuesta a los artículos escritos por Nacho Valdés cuyos títulos son Terrorismo yihadista I, Terrorismo yihadista II, Terrorismo yihadista III y Terrorismo yihadista IV que se puede encontrar en el blog Reflexiones Intempestivas. Coincido con el autor cuando manifiesta que es de vital importancia entender lo que sucede para vencer al terrorismo internacional. Además, destaco que debemos aprender a defendernos de ellos.

Observemos la naturaleza un momento. Ella nos muestra que los niños crecen con el juego. El paralelismo que hay entre los juegos y la realidad es una excelente hipótesis para explicar el por qué del hecho anterior. Esta técnica, aunque no es una garantía, ayuda mucho a madurar y mejorar con la experiencia, digamos, ajena o de otras actividades.

Si el juego nos ayudó tanto en la infancia ¿por qué no usarlo cuando nos sentimos indefensos como niños? Solo debemos tener en cuenta que las situaciones paralelas tienen el inconveniente de dejar de funcionar. Por tanto, debemos estar atentos, no exigirle mucho al paralelismo y no buscarle las tres patas al gato para aprender.

Un modelo de la liga de fútbol

Los modelos (matemáticos) se hacen para conocer mejor la realidad y desenvolvernos mejor en ella. No son la única forma de conseguir dichos propósitos, pero sí una más a la que es bueno acudir de vez en cuando. Ya en los anos 80 se buscaban modelos en el fútbol. En concreto, en el 82, Maher publica un modelo plausible [Maher_82].

El esfuerzo de Maher se concentra en la reproducción de los resultados. Para ello recurre a la relación que hay entre las capacidades de cada equipo y el marcador final de cada partido. Entre todas las posibles capacidades que influyen a lo largo de los encuentros solo tiene en cuenta dos: la capacidad de ataque y la capacidad de defensa. También tiene en cuenta la ventaja, inexplicable, pero comprensible, del equipo local por el mero hecho de ser el anfitrión.

La medición de dichas capacidades se hace aposteriori, es decir, después de que se jueguen todos los partidos. Funciona como un gran sistema de ecuaciones donde las incógnitas son las dos capacidades y la ventaja de ser el equipo local. Así, se obtiene la probabilidad del marcador en cada encuentro.

En el modelo de Maher “luchan” la probabilidad de marcar gol de un equipo (capacidad de ataque) contra la probabilidad de no ser marcado (capacidad de defensa) y se le da una pequeña probabilidad a favor del equipo local en marcar más goles. De esa forma, establece el número de goles para cada equipo y encuentro. Lo que da lugar al marcador final de cada partido.

Los modelos estadísticos, en realidad, son modelos de probabilidades. La estadística realiza el paso de inferir de la experimentación las probabilidades. Por ejemplo, un dado quedará descrito cuando tengamos las probabilidades de aparición de cada una de las seis caras. El fútbol, visto así, se comporta como un dado de muchas caras.

El modelo Maher calcula las probabilidades de cada “cara” o de cada marcador con la información que disponemos. Lo que significa que la capacidad de defensa y la capacidad de ataque son cruciales. Ahora, se trataría de obtener el valor de cada capacidad a priori para predecir el resultado.

Aprender del fútbol

Según el apartado anterior, el fútbol junto con la estadística y las probabilidades nos enseñan que, en todo enfrentamiento, hay que destacar dos capacidades: ataque y defensa. Así, se puede generalizar que, en un enfrentamiento bélico entre dos países, el ataque y la defensa nos ayudarán a predecir qué país resultará victorioso.

Si observamos los enfrentamientos entre país o sociedades, veremos que se basan en el ataque únicamente. Con ello consiguen intimidar al contrario y alejarlo de las ganas de atacar. Esto nos lleva a una imitación de la defensa. Se basan en el “Yo te haré más dañó y perderás” o en “La mejor defensa es el ataque”.

Visto todo lo anterior, se puede concluir que casi no tenemos sistema defensivo. Pero, no es cierto. Cualquier ciudadano puede ver que el sistema defensivo español, como sucederá en muchas otras naciones, dispone de un servicio de espionaje e investigación del contrario, lo que permite prevenir y desarticular ataques futuros.

Midiendo nuestras capacidades

Una vez sabemos de la disponibilidad de un sistema de ataque y de un sistema de defensa, debemos medir su capacidad para lograr su objetivo en cada caso. Ello nos será de utilidad para determinar nuestras capacidades y saber si deben ser reforzadas o ya hay suficiente; algo muy preciado para estimar el presupuesto nacional.

A priori, se puede medir la capacidad de ataque en proporción directa a la capacidad de hacer daño al contrario, esto es, con relación a las armas destructivas que se posean. Por tanto, el arma de máxima destrucción será la que ponga el valor. Las armas pequeñas en principio no influyen, digamos, casi nada.

Siguiendo el mismo razonamiento, podríamos concluir que la capacidad de defensa se mide en relación con la máxima “arma defensiva”. Pero no es así. Se mide en relación con la mínima “arma defensiva”. Como en una cadena: su capacidad de levantar un peso depende de la capacidad del eslabón con mínima resistencia. Una cadena se partirá en dos cuando el eslabón más débil se rompa.

En un enfrentamiento, si se tiene capacidad de ataque y no se tiene capacidad de defensa, se asegura la destrucción del contrario, pero no la supervivencia uno mismo. Por mucho que se diga que si los destruimos nosotros a ellos antes que al revés, sobreviviremos, no es cierto siempre.

Las armas destructivas avanzan y cada vez son más “instantáneas” (en un momento destruyen al enemigo), lo que nos lleva a la aniquilación automática de los dos bandos. Por tanto, esta lucha por la supervivencia del ataque del contrario lleva a la humanidad a mejorar su autodestructividad; algo no deseable.

Enfrentamientos actuales

En la actualidad se están dando unos enfrentamientos con una característica importante e inesperada por mi. Los ataques informáticos y los ataques del terrorismo internacional, no tienen en sí una localización concreta. Sus miembros pueden estar fuera de nuestro territorio y dentro.

El hecho que el enemigo no tenga una geografía donde ubicarlo impide la utilización de muchas armas desarrolladas hasta ahora. A pesar de haber conseguido la fabricación de misiles que facilitaban el ataque a coste de 0 vidas nuestras, no son útiles. Esto nos lleva a una disminución notable de la capacidad de ataque.

Ciertamente, ya no se puede decir la frase mencionada mucho antes «La mejor defensa es el ataque». Somos noveles en este tipo de enfrentamiento: no hay un campo de batalla, el enemigo está totalmente camuflado, pasa desapercibido, su lugar de residencia se encuentra esparcido por todo el mundo…

A lo anterior, hay que añadir que el sistema defensivo también se ve afectado. Como puede que esté dentro de nuestro territorio, ellos serán el eslabón más débil. De ese modo a la mínima voluntad del enemigo “la cadena se partirá en dos”. Pasamos a ser unos inexpertos en defensa otra vez como al principio de las guerras.

La esperanza

Lo expuesto en el apartado anterior puede provocar un sentimiento de vulnerabilidad. Por ello, a continuación, trataré de reforzar el sentimiento de seguridad. Finalmente, propondré un ejercicio de filosofía aplicada el cual no resolveré, pero dejaré claro su necesidad.

Para sentirnos fuertes y protegidos ante la posibilidad de que una sociedad, sea un país o no, caiga en cólera e intente destruirnos, debemos ser conscientes de los recursos que tenemos para sobrevivir a esta situación. No es cierto que estemos vendidos y, aunque no lo parezca, hemos trabajado para afrontar esta situación.

La globalización nos lleva a que, si bien una mayoría de nosotros está ubicada en un lugar, hay una minoría española que está dispersa por todo el mundo. Este es un recurso que también disponemos. Lo cual nos lleva a que nuestra resiliencia, ante un ataque, depende en gran medida de la fortaleza de cada uno.

Entonces, ¿España ha fortalecido a su población? Sí. Hoy en día, más que nunca, hay más gente que ha pasado por la universidad. Los estudios no sólo sirven para ampliar conocimientos, sino también para desarrollar la inteligencia y otras cualidades del intelecto. Otros han tenido una suerte diferente y han podido desarrollar su cuerpo; otro factor a favor. Valga decir que la intersección entre ambos grupos no es nula según mi propia experiencia.

Por tanto, individualmente hemos hecho los deberes, también es mérito de nuestro gobierno: nosotros hemos hecho el esfuerzo y ellos han puesto el medio para que lo hagamos. Nos hemos preparado. Esta vez, no se trataba de ir al ejército como era costumbre con la mili.

Nuestro nivel en filosofía también nos da tranquilidad. Ella se formula tres preguntas muy importantes: ¿Quiénes somos?¿De dónde venimos?¿A dónde vamos? Hasta ahora se ha intentado responder estas preguntas pensando en toda la humanidad, pero si nos basamos en una parte de ella, como puede ser España, tendríamos filosofía aplicada, según mi opinión.

Las preguntas anteriores nos serán de gran utilidad para saber qué debemos proteger. Si aplicamos estas preguntas al enemigo, sabremos qué no debemos destruir. Por último, quiero recordar la agradable, y ahora amarga, postura del «Todos tenemos derecho a la vida». Aunque no todos tienen derecho a la libertad o a pasear por nuestras calles. Particularmente, sigo creyendo en ese derecho.

Finalizaré con la observación que una guerra donde el enemigo está dentro parece una enfermedad. Ahora podríamos acudir a la biología o a la medicina para seguir aprendiendo…

Referencias

Maher, M. «Modelling association football scores» Statistica Neerlandica. 1982. N.º 36 Pag 109 – 118

Valdés, Nacho. «Terrorismo yihadista I, II, III y IV» Reflexiones intempestivas (24/08/17, 31/08/17, 07/09/17, 14/09/17) https://reflexionesintempestivasblog.wordpress.com/ último acceso 27/09/17.

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