Aprendiendo a escribir una reseña

Aprendiendo a escribir una reseña

El trabajo de modelar una parte de la realidad, me lleva a tener que conocer mejor ese ámbito. Por ello, recurro a los libros y a algunos artículos académicos de libre acceso. Además de leer, me gusta resumir los que considero importantes o, al menos, aquellos capítulos/partes que son imprescindibles para el fin que persigo.

La búsqueda de artículos me llevó a conocer las reseñas. Desconocía su existencia, a pesar de que hoy en día se utilizan mucho en las redes sociales para evaluar el software, los productos, los servicios… ofrecidos por empresas. Así que, he decidido escribir reseñas. Las elaboraré cuando encuentre un material que lo merezca.

Las reseñas serán en base a lo leído y con un enfoque académico, para dar la opción de profundizar en el tema a quienes les interese el mundo del color. Después de hacer una breve búsqueda en Google, veo que no es necesario ser un experto en ello, aunque, como siempre, los expertos son mejor aceptados.

El texto que continúa condensa todo lo aprendido a través de la red. Solo quiero compartir con ustedes mis conocimientos adquiridos. Se agradecen, por tanto, los comentarios constructivos a este post, ya que los considero un aporte.

La reseña. Lo aprendido

¿Qué es?

El profesor Luis Bernardo Peña define, con sus palabras, la reseña (académica):

Un texto escrito en el que su autor hace una síntesis de las ideas centrales de un libro, un capítulo o un artículo científico y una valoración crítica del mismo, con el fin de que los lectores puedan formarse una idea general sobre su contenido.

Esta puede extenderse a otros objetos como indica Wikipedia (Consultada en 2016) en su primera acepción. Pero me interesa centrarme en la reseña científica o académica.

Mucha gente confunde la reseña con otros conceptos como sinopsis, resumen y crítica. Para diferenciar la reseña de las dos primeras, Meli (autora del blog Lee.Sueña.Vuela) los define, en un ámbito literario, como:

Sinopsis: Da solamente información puntual. No es ampliativa, no brinda detalles. Son solo una o dos líneas que nos dan una idea de qué se trata la historia.

Resumen: Valga la redundancia, resume, abrevia un texto de principio a fin. Se detallan todos los puntos principales del texto, sin caer en detalles irrelevantes. Son objetivos, por lo tanto no pueden incluir opiniones de la persona que lo está haciendo.

Para diferenciar la reseña de la crítica, a mi juicio –de principiante–, diría que las valoraciones que hace la crítica deben ser colectivas; la reseña, no: son personales. De ese modo, una reseña dirá «no me gusta», pero la crítica afirmará «no gustará a la gente». Además, la crítica está estructurada y tiene su propia metodología técnica.

¿Cuál es la finalidad de una reseña?

Su finalidad es que el lector, cuando termine de leerla, pueda decidir si le interesa la obra reseñada. Es decir, ofrecer la información necesaria para saber qué contiene. También se puede incluir una valoración subjetiva por parte del autor de la reseña.

¿A qué público va dirigido?

Esta es una decisión que debe tomar quien reseña o quien la ordena. En todo caso, debe estar clara antes de empezar a escribir. Por mi parte, ya que me centro en las reseñas académicas, irán dirigidas a aquel público interesado en profundizar en el mundo del color.

¿Cuántos tipos hay?

Hay autores (véase en youtube) que diferencian dos tipos: «la descriptiva» y «la crítica». En cambio, a muchos otros no les veo hacer esta distinción, incluso recomiendan aunar la descripción y la opinión crítica en la misma reseña.

¿Qué partes tiene?

Los textos suelen venir con una introducción. Esta sirve de «aperitivo» para el resto de la lectura. Las reseñas no son una excepción a esta norma generalizada. Las fuentes consultadas muestran los mismos apartados, básicamente, y con orden similar. A continuación, expongo sus partes esquemáticamente:

  1. Introducción
  2. Marco/contexto de la obra:
    1. Tipo de obra
    2. Autor de la obra
    3. Objetivos de ella
    4. Marco teórico
    5. Marco histórico
    6. Marco geográfico
  3. Resumen
    1. Ideas claves/principales
    2. Planteamientos
  4. Comentario
    1. Reacción después de la lectura
    2. Aportes valiosos a la sociedad o al grupo que va dirigido
      1. Propuesta originales
      2. Consigue el objetivo
      3. Público al que va dirigido (si solo se intuye, si es expresado, apartado 2)
    3. Ausencias que pueda tener
    4. Valoración subjetiva
  5. Conclusión
  6. Identificación del reseñador

Riesgos y ventajas de reseñar

Dice el libro «El arte de la guerra» de Sun Tzu, un libro milenario que ha servido de guía en muchos campos no solo en el de la guerra, que:

Por lo tanto, los que no son totalmente conscientes de la desventaja de servirse de las armas no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas.

Por ello, empiezo este apartado. Resultará interesante saber a qué nos arriesgamos cuando hacemos una reseña de una obra académica. No hay nada exento de riesgos. Tenemos que aprender a aceptarlos y a convivir con ellos. No a ignorarlos, ni a negarlos, ni acobardarnos de ellos.

Reseñar no es una actividad arriesgada (como una guerra), ya que, si nos equivocamos, estamos dando un mal consejo al lector. Pero podemos perder credibilidad para próximas reseñas y, al manifestar lo que captamos al leer, dejamos clara y evidentemente nuestra forma de trabajar.

En caso contrario, si acertamos dando un buen consejo, ocurrirá el efecto contrario: la gente apreciará más nuestro trabajo.

Entre las ventajas destacaría la de ser una buena forma para conocer la calidad de un estudioso que quiere aportar contenido. Si utilizamos como nexo la obra reseñada, podemos hacernos una idea de su forma de pensar y de trabajar, ya que en la reseña queda identificada qué destaca y qué opina.

Si volvemos al libro milenario anterior:

Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.

El arte de contribuir a un tema se basa en lo contrario del engaño; en la sinceridad y en aportar la máxima información posible.

Correr ese riesgo evita que se malinterprete nuestro trabajo, si somos buenos, haremos buenas reseñas y al revés: si somos malos, reseñas deficientes. De modo que es una forma de darnos a conocer y que la gente sepa cuales son nuestras debilidades. Ello supone un avance social más robusto.

Peor es que se nos tenga en cuenta, cuando somos malos y que se nos ignore cuando somos buenos. Por tanto, nos ayuda a evitar una catástrofe.

No hay que temer a que se produzca un juicio negativo sobre nosotros, ya que en ese caso, evitamos que se nos preste más atención de la merecida.

¿Cuándo pasar a la acción?

Todo autodidacta necesita reconocer el momento que debe o puede pasar a ejecutar lo aprendido (y seguir aprendiendo). Lo contrario lleva a perder el tiempo teorizando para nada, ya que el propósito –el mío y el de muchos– no es almacenar datos, se trata de realizar una tarea. En mi caso, una reseña.

También es necesario, para el autodidacta, saber que la primeras ejecuciones no suelen salir bien o se pueden mejorar mucho. Para ello debe tomar medidas y así minimizar la falta de experiencia. Estas medidas, además, motivan a realizar la tarea porque perdemos el miedo –prudente– del principiante.

En este caso, el ver coincidir, en las fuentes citadas, el contenido y estructura que debe tener una reseña, me dice que puedo atreverme a hacer reseñas. Las primeras las llevaré a comentar con alguien de confianza para ir adquiriendo experiencia. Luego, las colgaré en este blog.

Internet brinda la oportunidad de interactuar con el lector por medio de los comentarios. Serán siempre bienvenidos (tanto positivos, como negativos; nunca ofensivos) y de utilidad para mí y para próximos lectores de la reseña. La calidad de ella se podrá anticipar por la escasez de comentarios negativos.

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