Arte irrobotizable

Muchos hemos oído hablar del test de Turing el cual se ha hecho eco en el cine de Hollywood. Mientras la mayoría de los académicos no se planteaban ni el hecho de que las máquinas se pudieran confundir con las personas, el Dr. Alan Turing (1912-1954) afirmaba que, el día de mañana, los robots serán capaces de pasar desapercibidos a ojos humanos en este articulo académico.

Para realizar dicha afirmación en 1950, el británico trataba de retar a los humanos para distinguir entre máquinas y personas a través de un test que recibe su apellido. Por ello, todo test que realice una persona para aceptar que el interlocutor es humano será un test de Turing. Como decía Alan, las máquinas serán capaces de mantener conversaciones con las personas.

Esto ha llegado a nuestros días aunque de una manera un poco distinta. En esta noticia, a pesar que no lo dice, se estudian las firmas para descartar fraudes, es decir, suplantaciones de la identidad (phising). Por extensión, si incluimos a los robots como posibles falsificadores, tenemos lo contrario; una máquina es la que finalmente descarta si eres humano o robot mediante la firma manuscrita.

Toda guerra contra el fraude me recuerda a una lucha entre policías y ladrones (o piratas). Y, si tiramos de experiencia, podemos aprender bastante de la lucha que surgió con los DVD cinematográficos. En los inicios de los discos ópticos para el cine, la gente sufrió una fiebre que les puso a piratear cine. Ello provocó que empezase una batalla por encriptar el DVD para que no se pueda copiar. Pero, poco a poco, algún profesional oculto sacaba un software para burlar dicha protección.

Recuerdo que en esta batalla contra la copia se llegó a la conclusión de que todo lo que se encripta, puede ser burlado. Solo era cuestión de unos meses o años. Una afirmación que el escritor Edgar Allan Poe (1809- 1049) ponía en boca de Sherlock Holmes era: “Lo que una mente puede ocultar, otra puede destapar”. Curiosamente Alan Turing destacó por desencriptar el código que usaban los alemanes para comunicarse.

Pero volvamos a las firmas. Como se observa fácilmente, una persona no firma siempre igual con lo cual su firma no será exactamente igual dos veces por muy distanciadas que estén en el tiempo. Esa propiedad de no igualar lo mismo lo llamamos error. Un ejemplo donde se ve más claro que es un error es cuando intentamos realizar la suma de una larga lista de números dos veces o más. Si no nos da el mismo resultado siempre, decimos que hay un error. Algo que una calculadora no sabe hacer.

Todo esto está bien, pero ¿qué relación tiene con el arte? Vayamos a la pintura y también, más genéricamente, a las artes gráficas. Su historia nos muestra una búsqueda por la perfección del retrato, es decir, por la ausencia de errores entre lo que se ve y lo que se pinta. Sin embargo, esto cambió –tal vez por la cámara fotográfíca y tal vez por querer un poco más para plasmar emociones.

Quiero contaros que, recientemente, he conocido tres jóvenes de bellas artes (Zenaida, María José y José María) que han ejercido de profesoras y profesor en un curso-taller al que he asistido. Su mensaje de las primeras clases, expresado en otras palabras, se puede resumir en este consejo:

¡Haced del error una oportunidad!

Pero, entonces ¿qué fue de esa búsqueda por la perfección? Siempre luchando por un trabajo impecable y ahora… Nunca imaginé cómo el error sería tan valioso. Sí, porque te distingue de un robot. Lo que tiene sus ventajas. En principio, eres inimitable. No puedes ser desmontado ni esclavizado ni reprogramado (más que nada porque te equivocarás y resultarás impredecible).

Así veo a los artistas de hoy en día buscar el arte irrobotizable que les identifique como personas. Verdaderamente es admirable. Mientras otros hacen de la condición humana algo menospreciable, los STEM quieren imitarla y estos artistas son capaces de ver valor en ella para sus trabajos. Chapó.

Postdata

La imagen de cabecera es un mismo ojo estampado horizontalmente dos veces. Si nos fijamos veremos suficientes similitudes para reconocer que es el mismo “sello”, pero también veremos errores o diferencias. Esto no se puede hacer con un corta/pega informático. Los ojos no son perfectos, pero ¿a qué tienen su atractivo?

También me pregunto cuándo diseñaremos unas matemáticas más fáciles para humanos que para máquinas.

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