Conclusiones de la quinta entrega

A lo largo de toda la entrega hemos visto las formas naturales. Estas, aunque en principio no parecen poliédricas, sí podrían serlo, pero solo sería en su raíz o su codificación. Si cogemos agua y la ponemos en un cubo (hexaedro) de paredes elásticas, tendremos un forma casi cúbica pero abombada o, como decía, licuada.

Muchas veces, observamos cómo los hijos toman formas mixtas entre su padre y su madre. Ello nos invita a pensar que su formas se han sumado o mezclado (como ocurre con los colores). Por ello me arriesgo en afirmar que sumar polígonos, primero, y luego poliedros será de gran ayuda para entender los colores y a su vez el genoma humano.

Finalmente, hemos visto cómo sumar dichas formas de cuatro lados, iguales dos a dos, incluyendo al cuadrado por separado cada uno en su clase de equivalencia. Además, he introducido, de manera intuitiva, una manera de sumar todos los cuadriláteros inscritos en una circunferencia mediante unos gráficos hechos en GeoGebra.

Para finalizar, creo que no cabe lugar a dudas para ver en el ADN un comportamiento metódico. En ese caso, un servidor y quien lo desee tendremos que describir dicho método o algoritmo. Los colores son, entonces, un buen recurso paralelo para profundizar y experimentar en dicho comportamiento. Espero poder atarlo todo en próximas entregas. Invito al lector a seguir este camino desde su lectura, desde sus comentarios y, ¿por qué no?, desde sus aportaciones.


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