Flecha hacia atrás.

Retomando el hilo

En la primera entrega expuse cual es mi idea de color intentando explicar este concepto a un ciego. Seguidamente, mediante un simple análisis, expliqué que el color depende de una cadena cuyos eslabones eran llamados color-ente, es decir, color-luz, color-materia, color-célula, color-neurona y también estaba el color-mental. Mientras los demás son propiedades de entes que forman parte de la realidad objetiva, éste último, el color-mental, es el que vemos, el que «percibimos» y el que todos conocemos.

Luego discrepaba con Juan Carlos Sanz porque, de alguna manera, en su primer libro1, rechazaba esta cadena del color, pero a la vez decía que me habían sido de gran ayuda sus aportaciones.

Más adelante, dejaba en el aire una interrogación que venia a preguntar a qué especialidad científica le corresponde su estudio. Dejé claro que era una especialidad multidisciplinaria, ya que, hay que usar más de una ciencia para elaborar una teoría adecuada.

Seguí, entonces, el camino con una aclaración sobre que es el álgebra según mi visión. Hice lo mismo con la geometría. Añadí que los modelos matemáticos deberían empezar verificando que la estructura algebraica ordinaria es la adecuada y también la geometría que se va a usar en el modelo.

A continuación, expuse un concepto casi nuevo: el espacio geométrico. Aunque, más que nuevo es personal, ya que, lo saco de mi propia chistera. Este consistía en un conjunto de puntos con un ente algebraico (entiendo por «ente algebraico» a todo conjunto que tenga definido una ley de composición interna: semigrupos, monoides, grupos, anillos, etc), pero no especificaba nada más. Por ello, es una idea intuitiva y nada formal.

Dediqué unos párrafos a los modelos dejando claro que estos son una aproximación a la realidad. Además, suelen hacer descripciones idealizadas. Por idealizadas quiero expresar que su comportamiento o su forma son mejores que en la realidad según baremos de la época.

Finalicé con el color-luz, llegando a encontrar de manera formal su «ente algebraico» que mejor encaja en él y dándole una geometría que también es afín a él, pero esta vez haciendo uso de la intuición. A modo de conclusiones, hice observaciones que validan el modelo matemático de los colores-luz.

Referencias

1«El libro del color», Juan Carlos Sanz. Alianza Editorial. Madrid. 2003.

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