¿Para qué sirven las matemáticas y la ciencia en la pequeña empresa?

Las matemáticas nos ayudan a tomar decisiones y, por tanto, a realizar acciones que nos conduzcan al éxito en la pequeña empresa. Esto se debe a que con ellas podemos describir, explicar y predecir mejor la realidad. De esa forma conseguimos desenvolvernos en la incertidumbre, la cual es un verdadero quebradero de cabeza. A continuación, desarrollo lo dicho.

Por una parte, el desconocimiento es la principal fuente de incertidumbre debido a que ignoramos qué va a suceder. Para minimizarlo, recurrimos a la ciencia la cual nos permite predecir bajo algunas condiciones y en más casos de los que podemos esperar. Así, al usar la ciencia, estaremos usando las matemáticas de forma directa o indirecta.

Por otra parte, la ciencia no lo sabe todo y nunca llegará a tener un conocimiento absoluto. En estos casos será difícil minimizar la incertidumbre. No obstante, la sociedad matemática ha desarrollado herramientas para desenvolvernos mejor ante estas situaciones y minimizar el fracaso. Ello es posible gracias a los conceptos de azar y probabilidad.

Por tanto, para lograr el éxito necesitamos matemáticas. Claro que dependiendo de la dificultad de este necesitaremos conocimientos de enseñanza básica, de estudios secundarios y bachillerato o de nivel universitario; incluso puede que necesitemos desarrollar las matemáticas para lograr cosas increíbles.

Por ejemplo, una panadería no necesita ir más allá de matemáticas de secundaria, pero vender una vacuna contra el Coronavirus que produce la Covid-19 requiere de ciencia recién salida del horno.

Además del nivel matemático y científico, se necesita complejidad la cual se puede graduar con el número de especialidades, científicas o no, que deben intervenir. Todo ello debe estar liderado por la “cabeza” de la empresa. En estos casos el enfoque sistémico nos será de gran ayuda para coordinar muy bien los distintos departamentos.

Ejemplo indirecto de matemáticas en la pequeña empresa

La ciencia nos permite saber cuándo empiezan las estaciones del año para ello recurre a una matemática básica. El marketing nos permite saber que esas estaciones influyen en la conducta de nuestros clientes. Así que el empresario delega en el departamento de marketing, que puede ser un asesor externo, ciertas decisiones.

No obstante, ahora la ciencia gracias a modelos matemáticos grita «Viene un cambio climático». El empresario o bien no puede delegar en los de marketing o bien estos últimos deben reaprender todo lo estudiado porque las estaciones del año van a sufrir cambios. En ambos casos la responsabilidad recae en el empresario quien es el encargado de asumir la incertidumbre.

Conclusión

Por todo ello, recomiendo decir que las necesidades científicas y matemáticas de una pequeña empresa están cubiertas, ya que es una afirmación menos agresiva. Además, dicha frase es mucho más inclusiva que decir: «las matemáticas no sirven para nada» o «el conocimiento es bonito». De ese modo nos será más fácil reconocer el valor de las matemáticas en la pequeña empresa.

Por último, es lógico que aquellas pequeñas empresas que luchan contra las grandes exijan el mismo nivel matemático en sus asesores.

Agradecimientos

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