Azar y determinismo desde el emprendimiento

Vivimos creyendo que el azar solo existe en las monedas, los dados y otros juegos. Tal vez por ello nos resulta tan fácil sentirnos culpables; creemos que nada sucede al azar y que los hechos dependen en gran medida de nuestros actos. Esa visión se llama determinismo y muchas veces nos lleva a la culpa.

En esta entrada realizaremos una parada en el camino para conocer un poco mejor ambos conceptos desde la perspectiva del emprendimiento. Ello nos permitirá luego saber conectar las matemáticas con el mundo real o la vida cotidiana.

¿Qué es el azar y el determinismo?

Al lanzar una moneda, puede salir cara o cruz. Si ahora quiero responder a la pregunta, ¿qué causas provocan la cara y cuáles otras, la cruz? Tendré que admitir mi debilidad humana de no poder alcanzar una respuesta nunca pasen los siglos que pasen. Te preguntas… ¿Cómo es posible esto?

Bien. Al parecer el azar existe, es decir, las cosas ocurren por causalidad, de manera fortuita, inopinada o inesperadamente. Dicho de otro modo, una misma causa puede dar lugar a dos consecuencias indistintamente. Como ocurre en la moneda, una causa: lanzarla al aire, da lugar a dos consecuencias: cara o cruz. Eso es el azar.

Por el contrario, tenemos que el determinismo nos dice que siempre habrá una causa que nos indique si saldrá cara o cruz. Mejor dicho, al menos una. Esto es dado un conjunto de causas tendremos una sola consecuencia o efecto. Como podemos ver son dos aspectos bastante contrarios, pero no están reñidas.

El emprendimiento

Emprender significa arriesgarse a conseguir un objetivo o al menos uno. Para ello, solemos partir desde el punto de vista determinista y nos preguntamos qué debemos hacer. Esto no es más que creer que dado el conjunto de acciones adecuadas, tendremos una y solo una consecuencia: el éxito. Si ejecutamos otras acciones, bajo el determinismo, conseguiremos el fracaso.

Pero la vida es paradójica cuando queremos sencillez. Muchas veces nos topamos con el azar y otras veces, no. Para colmo podemos suponer que el azar no existe y percibirlo. Como decía antes, tenemos nuestras limitaciones y en los casos que influyen una infinidad de factores, nunca podremos determinar si saldrá éxito o fracaso, si será cara o cruz. En ese caso, debemos usar la navaja de Occam (Ockham) y concluir que el azar existe.

Consejo para el próximo objetivo

Un consejo trivial que se desprende de estas observaciones es que cada vez que nos propongamos un objetivo, nos sigamos preguntando qué debemos hacer y ser conscientes de si el azar influye o no. Con estudios avanzados en matemáticas se puede llegar a conocer qué porcentaje forma parte de nuestra responsabilidad o cómo de grande es nuestra incertidumbre.

También hay que aceptar la existencia de factores externos a nuestras acciones y no forman parte de nuestra responsabilidad. Por ejemplo, si queremos que nos toque la lotería debemos participar. Una acción que no garantiza nada, pero si no la realizas, el fracaso sí te lo vas a llevar. Otro ejemplo. Si queremos vender algo, hay un factor externo que no debemos quebrantar, la libertad de nuestro cliente, pero podemos ser muy convincentes.

El caos no es azar en matemáticas

El caos (matemático) es un concepto determinista y, por tanto, no es azar. Distinguir entre caos y azar es bastante complejo y se requiere de unos estudios avanzados en matemáticas. A simple vista no se puede decir si un patrón es caótico o azaroso (aleatorio). Para dar una aproximación podemos decir que mientras el azar va ligado al factor en sí, el caos va ligado a la precisión con que se mida el factor. Con eso tenemos para rato.

Nota: Si te gusta este artículo te gustará Crítica a la ecuación del emprendedor.

Conclusión

Las matemáticas se usan a diario. Su aplicación requiere formación y práctica, pero para el o la emprendedora los conceptos sí están a su alcance y su aplicación también. Así que, le serán esenciales en nuevas aventuras. El menosprecio hacia las matemáticas nos hace más débiles, aunque a veces alguien presuma de fortaleza sin conocimientos. Tal vez su éxito sea fruto del azar.

Nota final: Este post forma parte del Carnaval de Matemáticas, que, en esta nonagésima octava edición, también denominada 13.1, está organizado por Rafael Martínez González a través de su blog El mundo de Rafalillo.

Agradecimientos

Imagen destacada derivada a partir de otra procendente del autor ar130405 from Pixabay.

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