Todo lo que necesitas… II

En este artículo voy a expresar con palabras el mismo mensaje que el de la imagen destacada. Primeramente, el símbolo del corazón lleva consigo el estandarte de las emociones en las cuales el amor es su principal representante. En segundo lugar, dentro de él encontramos el símbolo del infinito que nos recuerda mucho al mundo abstracto donde la razón es quien nos guía.

Así mismo, mi experiencia me dice que mucha gente intenta entenderse a sí misma, es decir, entender a su corazón. Sin embargo, no he visto a nadie alcanzar la plenitud en dicho empeño, más bien les he visto naufragar dentro de la frustración. Ante esta situación algunos ensordecen o se anestesian de sus sentimientos y otros, siguen con ello encontrando solo razones parciales.

Mi consejo, entonces, es proponerles, proponerte y seguir proponiéndome en viajar al otro lado de la luna, es decir: ¡Un giro! Grande y gratificante. Amar a la razón y no al revés. Por ello, pongo el infinito dentro del corazón. Aunque es algo subjetivo, para mí tener a alguien o a algo en el corazón es que lo amas.

La propuesta de amar la razón, de estimar las deducciones que hagamos aunque sean triviales, de apreciar nuestras propias conclusiones se debe realizar sin argumento alguno. Los motivos solo nutren a nuestra razón. Al parecer, las emociones se alimentan de no sé que cosa o tal vez vayan solas. Por ello, motiva tu intelecto y ámalo sin razón alguna.

Debemos amar para vivir y vivir para amar, no me preguntes por qué. Solo siento que excluir a alguien o algo es clavar una espina en el corazón porque este se debilita. No obstante, somos humanos y nuestros actos están llenos de errores. Para ello, te recomiendo vivencias tranquilizantes. Después de la discordia, hay que volver a amar y solo el amor nos guiará hacia el fin de la guerra.

Por todo ello, digo una vez más aquello de:

Todo lo que necesitas es amor… y una pizca de matemáticas.

Matemáticas como el representante de la razón porque incluye lógica, cantidades y algunas palabras.

Recuerda, la razón se entiende, el corazón se siente. Creo que así, cuando sea el corazón quien ame a la razón y no la razón quien intente entender al corazón, es cuando el amor será eterno como el infinito que nunca termina. Como el que te mereces.


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