Los objetivos de la ciencia

Los objetivos de la ciencia

Tener una buena definición de ciencia nos ayudará a entenderla y a distinguirla de los casos que no son. Al consultar el diccionario de la RAE obtengo:

Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.

Hay muchas pseudociencias que encajarían en esta definición y, por tanto, serían consideradas ciencias. Esto marca una deficiencia en la definición, no obstante, es de gran ayuda para empezar a distinguir en qué es ciencia y qué no. La tomo como válida, pero con cuidado porque tiene excepciones.

Por ejemplo, un médico naturista observa y razona para obtener sistemáticamente conocimientos estructurados de los que deduce leyes y principios con capacidad predictiva y se pueden comprobar experimentalmente. En este caso, ocurre que no llegan a la comprobación experimental. De ahí que sea pseudociencia a efectos prácticos.

No recuerdo en que parte leí que otras pseudociencias como la parapsicología piden creer en ellas para poder ver que lo afirmado es cierto. Si no se cumple su afirmación es debido, según ellos, a que no ha habido suficiente fe por parte de algún observador. Este es un caso donde no se puede comprobar empíricamente lo que afirman, por tanto, deben tener un nombre distinto al de ciencia.

La ciencia parte del supuesto que hay una realidad independientemente de lo que el ser humano piense, siente, quiera, desee… Este supuesto es la base para llevar a cabo la experimentación y comprobar lo afirmado. No hay ningún inconveniente en partir de un supuesto contrario y ver hasta donde llegamos, pero eso no será ciencia. Quizás sea mejor. Pero, entonces, ¿por qué se disfrazan de ciencia?

Para mí, la ciencia tiene tres objetivos que condicionan su forma de trabajar y de proceder. El principal objetivo es predecir hechos futuros. Los hechos futuros son hechos que al pasar el tiempo se convierten en presente. Ello lleva a pensar que es un logro, describir el presente. De esta forma, acabo de llegar al segundo objetivo.

Describir el presente es el segundo objetivo de la ciencia. Es sabido por todos que el ahora pasa a formar el ayer y el futuro se convierte en presente. Aquí se hace un supuesto: los hechos están relacionados con el tiempo. Sin este supuesto la ciencia no tiene sentido, tampoco un sinfín de actividades y propósitos.

Si me baso en dicho supuesto, tengo un camino para predecir el futuro o algunos de sus rasgos: explicar el presente en base al pasado. Esto me lleva al tercer objetivo de la ciencia.

El tercer objetivo de la ciencia es explicar el presente en función del pasado. Si es cierto, podré extrapolar el ayer al ahora y el presente al futuro. Fijémonos que, de forma encubierta, hay un supuesto: si algo vuelve a ocurrir sus consecuencias son las mismas. Lo llamaré en este texto como supuesto de la réplica posible.

Todos sabemos que el supuesto anterior se da muchas veces. Por ejemplo, al jugar al billar, si repetimos la posición inicial de las bolas y volvemos a golpear de igual manera, vuelve a ocurrir lo mismo. Sin embargo, si saludo a una persona, me devolverá el saludo. Acto seguido, ya no puedo volver a saludarla, ya que las consecuencias son distintas.

El supuesto de réplica posible hace que la ciencia se divida en dos partes. Para aquellas, que lo pueden aceptar son llamadas ciencias experimentales: Física, Química, Biología, etc. Para aquellas que no pueden permitirse el lujo de aceptarlo, ciencias sociales o humanas: Economía, Sociología, Ciencias Políticas, Ciencias del Trabajo, etc.

Esta distinción es esencial porque marcará su forma de verificar sus afirmaciones. El famoso Método Científico supone que la réplica es posible. Por tanto, hay una parte de la ciencia que verifica de forma distinta.

No debemos caer en el error de pensar que si la réplica no es posible, entonces no se puede comprobar experimentalmente las afirmaciones. Sí es cierto que se dificulta mucho el trabajo científico, pero no me atrevo a decir que lo hace imposible. En Astronomía se afirman leyes que luego las podemos comprobar experimentalmente y, sin embargo, las estrellas no ocupan el mismo lugar dos veces seguidas.

Cabe la posibilidad que alguien crea que predecir el futuro es una característica de pseudociencias y, sobre todo, de adivinos. Estos no predicen el futuro sino que lo leen en las cartas del Tarot, en los posos del café y otros lugares muy sorprendentes. Los adivinos no se basan en el presente para decir que ocurrirá en el futuro con el fundamento que lo dicho ya se ha registrado en casos anteriores.

La parapsicología, además de lo dicho anteriormente, tiene como objetivo desarrollar en nosotros unas capacidades supuestamente ocultas. Dejan de lado la predicción del futuro. Debemos admitir que la ciencia no lo sabe todo, por lo que cabe pensar que hay una realidad ignorada. Si los parapsicólogos cumplieran con los objetivos anunciados y bajo los mismos supuestos de la ciencia, estarían haciendo ciencia de primera clase: descubrir una realidad nueva. Pero como pretenden otra cosa, no es ciencia.

Una vez dejado claro que predecir el futuro corresponde a científicos y no a adivinos, voy centrarme en los médicos; van más allá de la ciencia. Cuando acudimos a ellos, por lo general, nos diagnostican una enfermedad o alteración de la salud: describen el presente. Si les preguntamos sus causas, estarán encantados de decirnos que ocurrió en el pasado para «sufrir» ese presente. Acto seguido, muchas veces se adelantan a la pregunta, nos dirán que ocurrirá si no se hace ninguna intervención. Todo ello es cumplir con los tres objetivos de la ciencia, por tanto son científicos.

Pero, he dicho que los médicos van más allá de la ciencia. Esto se debe a que nos ofrecerán una solución a nuestro problema, nos darán una cura, unos fármacos, una dieta, un ejercicio, etc. Esto está fuera de los objetivos de la ciencia. Se trata de una «reparación de la salud».

Muchas veces, los médicos se sienten ofendidos cuando el paciente el rechaza los consejos que le ha ofrecido. Ello delata que han olvidado su papel de asesor. Son los dirigentes quienes deciden que futuro quieren vivir mañana. Los pacientes son autodirigentes de sus vidas…

Vista la medicina de esta manera y teniendo en cuenta la definición de salud según la OMS:

«Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»

La psicología es una ciencia de la salud y una medicina porque hacen de asesores.

Aquí termina esta entrada. Pero primero quiero volver a decir que la ciencias sociales o humanísticas son también ciencias. En Internet he encontrado autores universitarios que afirman que son pseudociencias; es el caso de esta página de la Universidad de Murcia. La página está bastante bien y a muchos les será de gran ayuda, pero discrepo en algunas de sus afirmaciones.

Para finalizar, le pregunto ¿cree que este artículo describe bien la realidad presente en esta sociedad concerniente a la ciencia?

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